Wednesday, September 30, 2015

China: Un Gigante De Arcilla


La teoría austriaca del ciclo económico (en inglés: Austrian Business Cycle Theory, ABCT) fue desarrollada por economistas de la escuela de Viena, incluidos Hayek y Mises. En resumen, la banca central tiene un monopolio sobre la creación y emisión de la moneda y manipulan el precio de esta. Cuando una banca central disminuye artificialmente las tasas de interés, generalmente estimula la inversión y cae el número de ahorradores (puesto a que mientras la tasa de interés sea menor, el ahorrar no tiene mayor remuneración). El invertir parece ser más barato, por lo que las personas invierten en cosas que, de haber sido de otra forma, jamás hubiesen considerado. Esto resulta en malas inversiones y la expansión del crédito lleva a la inflación y a la distorsión de la economía. Particularmente, se desarrolla una inversión insostenible en la producción como la construcción de fábricas. Eventualmente, la burbuja económica explota y las inversiones hechas previamente deben de abandonarse, dejando que la economía se vuelva a ajustar a sus condiciones actuales. 
Esta teoría es comúnmente explicada con la analogía de la resaca: el disminuir los precios de interés es como disminuir el precio del alcohol. Como resultado, la ingesta del mismo aumenta y, cuando las personas se queden sin bebida, despiertan con una inmensa resaca al día siguiente. Este efecto es parte del castigo por beber demasiado y el dolor que se debe de soportar como parte del proceso para regresar a la sobriedad. La solución no es entonces beber más, pues esto aumentaría el daño a largo plazo y la recuperación necesaria se vería aplazada. 

China hoy en día es un claro ejemplo de esta teoría. Este gigante ocupa el segundo lugar como potencia mundial económica, título que se le atribuye por sus exportaciones masivas y su calificación de "fábrica mundial". Empezando en 1970, cuando pasó de ser una economía agraria a una industrializada, la población fue dejando las áreas rurales para centrarse en las urbanas en la mayor migración en masa que el mundo haya visto jamás. Como era de esperarse, hubo una demanda masiva por domicilios por parte de los trabajadores y los precios de los mismos aumentaron drásticamente. El gobierno vio la oportunidad de una creación en masa de domicilios, pues en pocas palabras la demanda parecía inagotable. Claramente, esta demanda no es inagotable y hoy por hoy existen múltiples "ciudades fantasma" en China porque no se le prestó atención al hecho de que los consumidores tal vez no las quisiesen o no las pudiesen pagar. 
El efecto de la resaca se ve compatible con el caso de China: en lugar de dejar que los precios volviesen a bajar, el gobierno continuó subsidiando y expandiendo el crédito para alentar la compra de domicilios por parte de la creciente clase media. Los incentivos para la inversión eran masivos en un mercado que no poseía la habilidad de sostenerse. La creación de políticas de "crédito fácil" dejó a los inversores con pocas opciones: la inflación es demasiado alta para sostenerse en la moneda y la elección del gobierno en seguir aumentando esta misma hace la inversión domiciliaria en la elección más apta para los inversores aunque esta signifique, a largo plazo, peores consecuencias económicas. 

El miércoles, el mercado bursátil de China mostró un congelamiento y un "sentimiento de pánico" entre los inversores. En el último año, los pequeños inversionistas inflaron la burbuja de la bolsa de Valores utilizando dinero obtenido mediante préstamos. Esto causó un exceso en la tasa de crecimiento económico y en las ganancias de la compañías en las que invirtieron. Para el 12 de junio, estalló la burbuja, los inversores se vieron obligados a tratar de vender sus acciones y precipitaron más la crisis. La Bolsa de Valores de Shangai experimentó una baja del 30% en tres semanas y más de 1400 empresas suspendieron sus negociaciones como un intento de prevención a más pérdidas monetarias. El gobierno chino, como respuesta, siguió emitiendo dinero a corredores para impulsar la compra de acciones (efecto resaca), respaldado de la banca central (entre otras acciones tomadas, incluso el suspender el intercambio de valores el 8 de julio de este año). Hoy en día, vemos de nuevo las consecuencias de aplazar el re ajuste de la economía a un equilibrio. 

¿En qué afecta que China esté en crisis? Como se mencionó anteriormente, es la segunda potencia económica mundial, por lo que influye de forma global. En adición a esto, el mismo país influye en el precio de materias primas por ser uno de los mayores utilizadores de las mismas. En materia de moneda, se teme que los inversionistas chinos busquen un mercado de valores, acciones y demás en Estados Unidos que fuere más estable que el actual mercado chino (según la revista Money). Esto reforzaría un dólar ya muy fuerte y por lo tanto subiría el precio de los bienes y servicios en Norteamérica, disminuyendo de paso las ganancias en exportación del país. 

"Si China estornuda, el mundo se resfría".






















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