Tuesday, March 24, 2015

Un Mundial en Centroamérica

           El año pasado tuve la oportunidad de hacer un viaje vía terrestre desde la Ciudad de Guatemala hasta la ciudad de San José, Costa Rica. Durante mi viaje, me di cuenta de la cantidad de horas que se pierde en cada una de las aduanas centroamericanas por los molestos controles migratorios, por llenar los formularios correspondientes y por la ineficiencia de las autoridades que trabajan en las fronteras. En un viaje solo de ida, tomando en cuenta que de Guatemala a San José hay 1250 kilómetros, a una velocidad de 110 km/h se puede llegar de Guatemala a Costa Rica en aproximadamente trece horas. Sin embargo, por el tiempo que se pierde en las fronteras, el viaje dura el doble de tiempo. Y eso si no tomamos  en cuenta que los furgones se quedan más tiempo atascados en las fronteras por los “estrictos” controles por los que deben pasar.

            Al regreso de mi viaje, no me imagine que al poco tiempo Guatemala y Honduras fueran a anunciar la unión aduanera entre ambos países. Según el Diario de Centroamérica, la unión aduanera significará la eliminación de los tres cruces terrestres, permitiendo el libre tránsito de mercancías.1 Es importante tomar en cuenta que el intercambio entre ambos países representa anualmente más de 35  millardos de dólares.1 La unión aduanera sin duda será de gran beneficio para la economía de ambos países. Sería muy beneficioso que Guatemala también firmara un tratado de unión aduanera con El Salvador; y que un efecto domino provocara que toda América Central (países del CA-4 más Belice, Costa Rica y Panamá) tuviera un acuerdo de unión aduanera.

            Los beneficios para América Central al tener un acuerdo de unión aduanera serían muchos. Para los inversionistas, llegar a América Central significaría entrar a un mercado de más de cuarenta y cinco millones de personas (un mercado igual de grande que el de Colombia y de casi la mitad del tamaño del mercado de México). En suma, con un salario mínimo en promedio de 340 dólares al mes, América Central puede volverse un mercado más competitivo en el continente al eliminar los aranceles internos entre los siete países que la conforman.  

Al quitar los impuestos en las fronteras terrestre, que van desde dos hasta siete dólares, se promovería el turismo en toda la región. En total, a América Central llegan anualmente más de diez millones de turistas anualmente.3 No obstante, por los impuestos y los malos medios de transporte, no resulta muy atractivo para el turista conocer más de uno o dos países de América Central. Con una unión aduanera, se promovería que los turistas visiten todos (o al menos la mayoría) de países centroamericanos al momento de viajar.

Cada uno de los países de América Central podría obtener más de un beneficio con la unión aduanera. Guatemala y Panamá estarían beneficiadas por su ubicación, ya que representan los puntos de ingreso y salida de la región, por lo que todo el comercio que ingrese o salga de la región pasaría por su territorio. Belice, por otro lado, se convertiría en un punto estratégico de comercio entre América Central y El Caribe. De igual manera, Honduras estaría ante la oportunidad de mejorar su infraestructura y de promover el turismo en la variedad de destinos reconocidos que posee. Asimismo, Guatemala, El Salvador y Honduras podrían bajar sus tasas de desempleo, ya que serían vistos por los inversionistas como lugares en los que hay abundante mano de obra (diez millones de personas de fuerza laboral) a un bajo costo, dentro de un mercado muy amplio. Por otro lado, Nicaragua, si concreta el canal interoceánico, se convertiría en un punto clave de la región para el comercio. De igual forma, la industria costarricense, al ser tan amplia, podría verse muy beneficiada al facilitarse el traslado de sus productos entre sus países vecinos. En general, el comercio entre los países se facilitaría con la unión aduanera y América Central se convertiría en un lugar atractivo por su fuerza laboral de casi veinte millones de personas. Por lo tanto, el Parlacen, antes de buscar que se haga un Mundial de fútbol en Centroamérica (que representa un gasto que evidentemente no podemos cubrir), debería centrarse más en buscar una unión aduanera que mejore las condiciones de comercio para fomentar el desarrollo económico de todos los países de la región. 

Referencias
1.        Rafael, G. (2015). Guatemala y Honduras sellan la unión aduanera. 24/03/2015, de Diario de Centroamérica Sitio web: http://www.dca.gob.gt/index.php/nacional/item/26367-guatemala-y-honduras-sellan-la-uni%C3%B3n-aduanera
2.        García, V. (2010). Salario mínimo en Estados Unidos, España y Latinoamérica. 24/03/2015, de Coyuntura económica Sitio web: http://coyunturaeconomica.com/salario/salario-minimo
3.        Datos según Centralamericadata.com 

Monday, March 16, 2015

El valor de una estrella


 Hace unos meses una amiga me recomendó ver una película que se llama “A walk to remember”. Esta trata acerca de una historia de amor en la que el chico “malo” se enamoraba de la chica “buena”. Nada distinto a lo que acostumbramos a ver. Sin embargo, me llamó la atención una escena en la que Landon “el malote” le regala una estrella a Jamie “la bonita” pues este era uno de sus mayores deseos. Admito que me pareció un detalle bonito, digno de replicar por lo que me interesé en buscar ¿en donde vendían estrellas? Porque posee un mayor significado regalarla junto a un certificado con el nombre y la ubicación exacta de la misma.  Y finalmente encontré una pagina web llamada “LunarLand” que se dice es la embajada oficial de la luna y la agencia inmobiliaria celestial más reconocida y antigua de la tierra.

En dicha embajada venden no solo estrellas, sino también propiedades de tierra lunar. ¡Sí!, propiedad en la luna. Los precios de la tierra oscilan entre los $30 y los $70 dólares por acre. Esto trajo a mi mente la “paradoja del valor” la cual nos dice que el valor es subjetivo y que depende de la situación en la que estemos. Y es que puede que hoy creamos que pagar $30 dólares por algo que ni siquiera tenemos seguridad de que sea cierto, es una locura y una estafa. Pero y ¿qué sucede si dentro de unos años la luna es el bien más cotizado por la humanidad?. En ese momento, en esa circunstancia, diríamos que $30 es prácticamente regalar la luna.
O bien, veámoslo desde el punto de vista de la teoría de utilidad marginal. La cual establece que “el valor que la gente le atribuye a las cosas depende del beneficio o utilidad que esta brinda en la disminución de insatisfacciones”. Pero que depende de la condición en que cada quien se encuentra, de cuánto posee de cada cosa o de sustitutos, pues la utilidad se da de manera decreciente a la cantidad que se posea del mismo bien”[1] y que todas las decisiones son marginales. Desde el punto de vista de dicha teoría, el que muy pocos posean una propiedad en la luna le hace un bien atractivo y de acuerdo a las propiedades que se vaya adquiriendo de la luna, su utilidad o el valor que se le otorgue aumentará de manera decreciente.

En lo personal, veo que esta es una inversión bastante atractiva; pues el precio no es elevado y cabe la posibilidad de que este sea solo el comienzo de apropiación de la tierra lunar y que dentro de algunos años tenga validez y precios más elevados que los actuales.
Regresando a las estrellas, tengo pensado comprarle una estrella a mi amiga. Pues, hablando en términos económicos, el precio (costo de oportunidad) que representa, es sobrepasado por el valor que como detalle, creo, que puede significar para ella (valor subjetivo). Pues a pesar de existir millones de estrellas, el que una estrella sea tuya y posea tu nombre, y que represente algo para ti, puede valer mucho más que el millón de estrellas que la rodean.


Link del sitio web: lunarland.com
Diego Monterroso



[1] Fragmento extraído de “El proceso económico” de Manuel Ayau. Sección: 5-8

Monday, March 2, 2015

Impuestos mal dirigidos

Guatemala es un país con mucho potencial para el desarrollo económico y social, sin embargo la mala organización de las finanzas del país es uno de los factores que nos impide poder crecer a nivel económico y social. Un tema de mucha importancia, y que ha sido de mucha polémica en estos últimos meses es el de los impuestos que se le imponen a productos indispensables para la vida social (gasolina) y desarrollo (cemento).
Podemos empezar viendo que el aumento al impuesto para la distribución del cemento ha pasado de Q.1.50 por saco, a Q.5.00 por saco en el 2015. Este aumento del impuesto ha dado como resultado la reducción de incentivo para la construcción. El cemento es algo muy importante par el desarrollo del país, ya que este es utilizado para diferentes infraestructuras, y medios de comunicación. El desarrollo de un país a nivel de infraestructuras es muy importante para que este pueda obtener un buen crecimiento económico y social. El cemento es utilizado para la fabricación de hidroeléctricas por ejemplo, de centros comerciales ( actualmente son la oferta del ocio de la ciudad),  para la construcción de aeropuertos, y viviendas entre otras cosas. Vemos por lo tanto que de manera indirecta, el aumento del impuesto al cemento perjudica nuestra vida social, y la oportunidad de tener una prosperidad económica.
En un segundo punto vemos la polémica que se ha generado con el impuesto a la gasolina. El barril de petroleo ha bajado, y por lo tanto los precios de la gasolina en Guatemala también. Sin embargo, al no haber llegado a la recaudación fiscal en este año pasado, el Estado ha encontrado la forma de tratar de remendar su incapacidad aprovechando esta baja de la gasolina, y subiéndole el impuesto a dicho producto. Producto que es vital, y de suma importancia para la vida cotidiana de todos los guatemaltecos. Los precios de la gasolina tienen un gran impacto en la vida social de las personas, y afectan a todos los guatemaltecos sin excepción. Para ir a trabajar o realizar cualquier otra actividad, somos afectados tanto los que utilizamos un transporte privado ( carro, moto, taxi), como los que utilizan el transporte publico (bus).
Pienso que Guatemala ha elevado los impuestos para llegar a buenos fines, pero se ha equivocado en donde incrementar dichos impuestos. No se debería de incrementar los impuestos en productos que son necesarios a la vida diaria de las personas, o al desarrollo económico y social del país. En una opinión personal, pienso que los impuestos deberían de estar mas enfocados en otras cosas como en los productos de lujo por ejemplo (alcohol,tabaco). O podríamos seguir el ejemplo de algunos países europeos que implementan un sistema de impuestos para tener derecho a contaminar. 

Rosa María Bolaños