El año pasado tuve la
oportunidad de hacer un viaje vía terrestre desde la Ciudad de Guatemala hasta
la ciudad de San José, Costa Rica. Durante mi viaje, me di cuenta de la
cantidad de horas que se pierde en cada una de las aduanas centroamericanas por
los molestos controles migratorios, por llenar los formularios correspondientes
y por la ineficiencia de las autoridades que trabajan en las fronteras. En un
viaje solo de ida, tomando en cuenta que de Guatemala a San José hay 1250
kilómetros, a una velocidad de 110 km/h se puede llegar de Guatemala a Costa
Rica en aproximadamente trece horas. Sin embargo, por el tiempo que se pierde
en las fronteras, el viaje dura el doble de tiempo. Y eso si no tomamos en cuenta que los furgones se quedan más
tiempo atascados en las fronteras por los “estrictos” controles por los que
deben pasar.
Al regreso de mi viaje, no me imagine que al poco tiempo
Guatemala y Honduras fueran a anunciar la unión aduanera entre ambos países.
Según el Diario de Centroamérica, la unión aduanera significará la eliminación
de los tres cruces terrestres, permitiendo el libre tránsito de mercancías.1
Es importante tomar en cuenta que el intercambio entre ambos países representa
anualmente más de 35 millardos de
dólares.1 La unión aduanera sin duda será de gran beneficio para la
economía de ambos países. Sería muy beneficioso que Guatemala también firmara
un tratado de unión aduanera con El Salvador; y que un efecto domino provocara
que toda América Central (países del CA-4 más Belice, Costa Rica y Panamá) tuviera
un acuerdo de unión aduanera.
Los beneficios para América Central al tener un acuerdo
de unión aduanera serían muchos. Para los inversionistas, llegar a América
Central significaría entrar a un mercado de más de cuarenta y cinco millones de
personas (un mercado igual de grande que el de Colombia y de casi la mitad del
tamaño del mercado de México). En suma, con un salario mínimo en promedio de
340 dólares al mes, América Central puede volverse un mercado más competitivo
en el continente al eliminar los aranceles internos entre los siete países que
la conforman.
Al
quitar los impuestos en las fronteras terrestre, que van desde dos hasta siete
dólares, se promovería el turismo en toda la región. En total, a América
Central llegan anualmente más de diez millones de turistas anualmente.3
No obstante, por los impuestos y los malos medios de transporte, no resulta muy
atractivo para el turista conocer más de uno o dos países de América Central.
Con una unión aduanera, se promovería que los turistas visiten todos (o al
menos la mayoría) de países centroamericanos al momento de viajar.
Cada
uno de los países de América Central podría obtener más de un beneficio con la
unión aduanera. Guatemala y Panamá estarían beneficiadas por su ubicación, ya
que representan los puntos de ingreso y salida de la región, por lo que todo el
comercio que ingrese o salga de la región pasaría por su territorio. Belice,
por otro lado, se convertiría en un punto estratégico de comercio entre América
Central y El Caribe. De igual manera, Honduras estaría ante la oportunidad de
mejorar su infraestructura y de promover el turismo en la variedad de destinos
reconocidos que posee. Asimismo, Guatemala, El Salvador y Honduras podrían
bajar sus tasas de desempleo, ya que serían vistos por los inversionistas como
lugares en los que hay abundante mano de obra (diez millones de personas de
fuerza laboral) a un bajo costo, dentro de un mercado muy amplio. Por otro
lado, Nicaragua, si concreta el canal interoceánico, se convertiría en un punto
clave de la región para el comercio. De igual forma, la industria
costarricense, al ser tan amplia, podría verse muy beneficiada al facilitarse
el traslado de sus productos entre sus países vecinos. En general, el comercio
entre los países se facilitaría con la unión aduanera y América Central se
convertiría en un lugar atractivo por su fuerza laboral de casi veinte millones
de personas. Por lo tanto, el Parlacen, antes de buscar que se haga un Mundial
de fútbol en Centroamérica (que representa un gasto que evidentemente no
podemos cubrir), debería centrarse más en buscar una unión aduanera que mejore
las condiciones de comercio para fomentar el desarrollo económico de todos los
países de la región.

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