En
dicha embajada venden no solo estrellas, sino también propiedades de tierra
lunar. ¡Sí!, propiedad en la luna. Los precios de la tierra oscilan entre los
$30 y los $70 dólares por acre. Esto trajo a mi mente la “paradoja del valor”
la cual nos dice que el valor es subjetivo y que depende de la situación en la
que estemos. Y es que puede que hoy creamos que pagar $30 dólares por algo que
ni siquiera tenemos seguridad de que sea cierto, es una locura y una estafa.
Pero y ¿qué sucede si dentro de unos años la luna es el bien más cotizado por
la humanidad?. En ese momento, en esa circunstancia, diríamos que $30 es
prácticamente regalar la luna.
O
bien, veámoslo desde el punto de vista de la teoría de utilidad marginal. La
cual establece que “el valor que la gente le atribuye a las cosas depende del
beneficio o utilidad que esta brinda en la disminución de insatisfacciones”. Pero
que depende de la condición en que cada quien se encuentra, de cuánto posee de
cada cosa o de sustitutos, pues la utilidad se da de manera decreciente a la
cantidad que se posea del mismo bien”[1]
y que todas las decisiones son marginales. Desde el punto de vista de dicha teoría,
el que muy pocos posean una propiedad en la luna le hace un bien atractivo y de
acuerdo a las propiedades que se vaya adquiriendo de la luna, su utilidad o el
valor que se le otorgue aumentará de manera decreciente.
En
lo personal, veo que esta es una inversión bastante atractiva; pues el precio
no es elevado y cabe la posibilidad de que este sea solo el comienzo de
apropiación de la tierra lunar y que dentro de algunos años tenga validez y
precios más elevados que los actuales.
Regresando
a las estrellas, tengo pensado comprarle una estrella a mi amiga. Pues,
hablando en términos económicos, el precio (costo de oportunidad) que
representa, es sobrepasado por el valor que como detalle, creo, que puede
significar para ella (valor subjetivo). Pues a pesar de existir millones de
estrellas, el que una estrella sea tuya y posea tu nombre, y que represente
algo para ti, puede valer mucho más que el millón de estrellas que la rodean.
Link del sitio web: lunarland.com
Diego Monterroso

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