Por Constanza Arizandieta Haase
La baja en los
precios del combustible ha sido unos de los temas más escuchados y discutidos a
nivel mundial. Se sabe mucho acerca del tema pero muy poco de los efectos que
este puede causar, ya sean positivos o negativos. Los precios de la gasolina se
desplomaron a nivel mundial por el aumento de la producción y por ciertas
circunstancias políticas. En la baja a nivel mundial, se puede decir que es “útil”
para el ahorro familiar e industrial que tiene que expresarse en la baja de los
precios de productos de consumo, ya que el transporte y la energía empleados en
la producción de bienes bajan de precio. El “ahorro” que se genera por la
compra de estos carburantes a bajo costo aumenta la demanda de compra de las
familias hacia los productores a nivel mundial.
La situación
económica de Guatemala, como ya todos saben, se encuentra en condiciones precarias,
ya que no se poseen los fondos necesarios y/o suficientes para siquiera pagar
el sueldo a los trabajadores del Estado y mucho menos para saldar deudas que el
mismo gobierno ha generado. La solución “más lógica” que posee el gobierno para
cubrir el déficit es el aumentar los impuestos y esto generará el aumento del
precio de los carburantes, haciendo que disminuya el ahorro en general
provocando inflación en el país. Estas medidas contraproducentes para un país
sumido en la miseria con los hospitales sin medicinas y sin alimentos para los
pacientes, crisis en la seguridad, pobreza extrema y/o aplicación de justicia.
Así como dice el columnista Hugo Maul, “Independientemente
de cuál sea la supuesta justificación técnica de tal medida y el destino que
pretenda dársele a la recaudación resultante, dado el desequilibrio
actual de las finanzas públicas es un hecho que estos recursos terminarán
financiando gasto corriente.” Él también nos dice que el
“ahorro” debería de efectuarse para poder hacer frente a los altos precios en
un futuro. Así que lo mejor sería dejar la baja del carburante y recortar el
gasto público para no afectar el bolsillo del ciudadano guatemalteco.
