Wednesday, November 11, 2015

Caer en paradoja no es algo nuevo…

Caer en paradoja no es algo nuevo…

Productos regulados en Venezuela: Aceite, granos, jugos de frutas, pasteurizados, azúcar, café, víveres varios, pollo, carne de res, compotas, carne de cerdo, leche, enjuagues para el cabello, quesos, pan, agua, mineral, pasta, cereales, jabón de baño, arroz, sorgo, suavizantes, enjuagues para la ropa, maíz, harina de maíz pre cocido, crema dental, pescados, champú para el cabello, desodorante, pañales para bebé, papel higiénico, máquinas de afeitar, limpiadores, cloro, jabón para lavar para platos y ceras para pisos (Esta lista incluye productos genéricos. Hay productos que aparecen como regulados en unas presentaciones y en otras no)[1]
Acá en Guatemala vivimos bien. Vivimos bien en comparación a lo que sucede en la Venezuela actual. Es muy común que los chapines vayamos al mercado, a La Torre, al Pricemart, al Wal-Mart o al Paíz cuando necesitamos algún producto de consumo casero. Este no es el caso de los venezolanos bajo el régimen socialista-populista de Nicolás Maduro “Datanálisis - una encuestadora con base en Caracas, cada semana los venezolanos van en promedio a cuatro supermercados distintos y dedican cinco horas a las compras”. Muchos venezolanos aún no se acostumbran a hacer horas de colas para poder ingresar a un supermercado y comprar sus productos domésticos. Ya hace un tiempo las farmacias y supermercados privados fueron intervenidos por el Estado de bandera tricolor. Hay que tomar en cuenta que la historia de los medicamentos es muy similar, si no peor aún,la Federación Venezolana de Farmacéuticos indica que de cada 10 medicamentos que las farmacias solicitan a los laboratorios en los anaqueles se encuentran cuatro”.  Los acaparadores les llaman, a esas personas que en su casa cuentan con más de una docena de algún producto. Puede sonar ridículo tener tantos alimentos en la casa pero no es lo mismo cuando tienes hijos que alimentar o cuando necesitas pañales para tu recién nacido y en el supermercado no hay.  Las casas ya no son casas, son ahora almacenes personales.
Mientras que al parecer el presidente Maduro se muestra un tanto “despistado” de la situación actual que está enfrentando su país, muestra justificaciones como “el país se encuentra en un bloqueo financiero”. No hay que ser experto para  observar que las medidas empleadas por el gobierno de turno son altamente ineficaces y aportan a un anti desarrollo para los individuos de ese país. Como estrategia las únicas medidas que le quedan para disfrazar los desequilibrios económicos, políticas autoritarias y la crisis nacional es cárcel para cualquier opositor o excusas que involucren al mundo. Como para darle una bofetada al pueblo las autoridades venezolanas declararon esta semana que no se garantiza el nivel de transparencia y justicia necesarios para las elecciones programadas para el próximo mes. Se supone que en los regímenes que practican el socialismo, los bienes están a disposición del pueblo, sin embargo en el régimen de Maduro es prácticamente imposible cuando la moneda nacional vale absolutamente una nada, obligando a las personas a regresar al trueque en lugar de utilizar el intercambio tan avanzado al que ha logrado llegar la humanidad. Quizás el anti imperialismo jamás tuvo una cara tan descarada, sin embargo al pensar en los crímenes que Estados Unidos ha cometido contra el mundo, Maduro se rehúsa a aceptar que se le acusa de casi los mismos delitos que su gran enemigo carga en su conciencia: Un informe presentado este mes a la fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), 30 presuntos homicidios, 3700 detenciones consideradas ilegales, 400 supuestos casos de tortura y 800 personas heridas[2] son cifras significativas para saber que se está actuando mal.


Caer en paradoja no es algo nuevo para el socialismo del siglo XXI, ya que si revisamos la historia Fidel Castro se muestra muy cómodo desde su escritorio dando órdenes como un buen dictador y hablando de la igualdad económica mientras lleva consigo no uno, sino dos Rolex uno “Day-Date” y el otro un “Submariner”. Que no nos extrañe que Nicolás tenga alguna colección guardada por ahí. Hay que dudar un poco sobre si es posible que cualquier hijo de proletario puede adquirir con facilidad una de estas joyas de capitalistas dentro de un sistema como el que hoy rige a Venezuela, si no se pueden adquirir si quiera los bienes de consumo básicos.





[1] Fuente: BBC Mundo
[2] Fuente: Prensa Libre 

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